Los cuadernos de Malte Laurids Brigge

header“…Pues estábamos de acuerdo en ese punto: no nos gustaban los cuentos. Teníamos otro concepto de lo maravilloso. Encontrábamos que cuando todo sucedía naturalmente las cosas eran todavía mucho más extrañas. Hubiésemos renunciado con gusto a ser transportados por los aires; las hadas nos decepcionaban y no esperábamos de las metamorfosis más que una variación muy superficial.”

Rainer María Rilke
Los cuadernos de Malte Laurids Brigge

La casa

“…un compadre típico, flaco y ajustado, que sólo sonreía con los ojos y eso en ocasiones excepcionales, y que no se quitaba el sombrero jamás, pues su saludo consistía en echarse el sombrero hacia la nuca. Era buen mozo a su manera; se planchaba sobre la oreja izquierda el pelo lacio, negro, y poseía unas buenas manos de haragán, de guitarrero y de acariciador cuyas uñas alargadas en los meñiques se orlaban de agresivo luto.”

La casa
Manuel Mujica Láinez

La peste

“En general, hasta las cuatro de la mañana no se hace nada y se duerme aunque la noche haya sido una noche de traición. Sí, se duerme a esa hora y esto tranquiliza, puesto que el gran deseo de un corazón inquieto es el de poseer interminablemente al ser que ama o hundir a este ser, cuando llega el momento de la ausencia, en un sueño sin orillas que sólo pueda terminar el día del encuentro.”

La peste
Albert Camus

Marta Riquelme

“Las pasiones, pues, de Marta, son las de una niña, las de una mujer, las de una anciana, y las de los hombres inclusive, mas carece de pecado, de pecaminosidad para precisarlo mejor. Ama, aborrece, lucha consigo misma, se expresa en ocasiones con una libertad de ideas y hasta de palabras que asombra, pero ¿la inocencia no roza con frecuencia los temas más ásperos e hirientes, los puntos más sensibles de las prohibiciones morales?

Marta Riquelme
Ezequiel Martínez Estrada

La hoja roja

“El viejo Eloy le dijo repentinamente si sabía los días que vivía un hombre que muere a los setenta y cinco años, y el cura respondió que no, y el viejo Eloy le dijo que más o menos, sin quitar las horas de sueño, unos veinticinco mil y pico, y el cura agregó entonces que la vida era un soplo, pero que los hombres se llenaban de codicia como si hubieran de ser eternos.”

La hoja roja
Miguel Delibes

Las pisadas misteriosas

“Su verdadero nombre lo ignoro –continuó el otro plácidamente-; pero algo conozco de su fuerza para el combate y de sus problemas espirituales. Me formé idea de la primera cuando trató de estrangularme, y de los segundos, cuando se arrepintió.”

Las pisadas misteriosas
El candor del Padre Brown
Gilbert Keith Chesterton

Los lanzallamas

“Y Erdosain se dice: “Podrían dibujarme. Se han hecho mapas de la distribución muscular y del sistema arterial, ¿cuándo se harán los mapas del dolor que se desparrama por todo nuestro cuerpo?”

Los lanzallamas
Roberto Arlt

Funes el memorioso

“Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos inmortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo.”

Funes el memorioso
Jorge Luis Borges

El hombre que amó a las Nereidas

“Mas yo envidio a Panegyotis. Ha salido del mundo de los hechos para entrar en el de las ilusiones, y a veces se me ocurre pensar que tal vez la ilusión sea la forma que adoptan a los ojos del vulgo las más secretas realidades.”

El hombre que amó a las Nereidas
Cuentos Orientales
Marguerite Yourcenar