Following (o la vieja historia del cazador cazado)

Following es la ópera prima del director inglés Christopher Nolan. En ella cuenta el devenir de un aspirante a escritor que se dedica a perseguir gente para construir personajes. Una de las reglas básicas que se impone es no volver a seguir a las personas de las que ya conoce su domicilio o el lugar de trabajo. Por supuesto, la viola.

Es así como se topa con Cobb, quien lo descubre porque tiene el mismo oficio sólo que Cobb lo hace para robarles a las víctimas. El escritor aprenderá a hacerse de cosas pequeñas y vendibles. Reconocerá a la gente por sus gustos personales. Sabrá que todos tenemos una caja propia donde conservamos objetos que sólo tienen valor para nosotros.

También aprenderá aspectos prácticos como la recomendación del uso del guante de goma, la lectura de notas que indiquen hasta cuándo estarán de vacaciones los moradores y qué argumentar si fuera descubierto. Encontrará los sitios donde suele esconderse un buen bolso para llevar el botín.

El protagonista se entusiasma y hace que Cobb, sin saberlo, revise su departamento. La data que recoge es desalentadora, nada que merezca llevarse, el dueño es un solitario desocupado que se cree escritor pero tiene una máquina de escribir y no un procesador de textos. El análisis se confirma cuando aparece la credencial del paro.

Hasta acá la película parece un recuento antropológico o un ejercicio del voyeurismo si no fuera porque se van intercalando imágenes del muchacho golpeado y de un avance solitario hacia un lugar desconocido.

Quien alimenta aún más el enigma es una mujer rubia, también visitada por los perseguidores, con quien Bill o Daniel o como quiera que se llame inicia una relación. Ella le pedirá que rescate unas fotos suyas que están en una caja fuerte del matón con quien salía y de la que tiene la combinación.

El joven propone el desafío a Cobb con quien se agarra a golpes por haberse involucrado con alguien a quien han robado. Cobb rechaza el trabajo y el protagonista debe asumir su primera misión en solitario. No se trata ya de objetos de fácil comercialización sino quizás de dinero y del sobre con los negativos. De aquí en más el desenlace.

La película está filmada en blanco y negro. Nolan usa la alteración de los tiempos del relato pero no confunde sino que dosifica la información que puede ser interpretada con claridad a pocos cuadros del epílogo.

Es clave la composición de los personajes donde observadores y observados van intercambiando roles. El protagonista se transforma sobre el final del relato construyendo la fantasía estética de que es similar a Cobb, que es un profesional en su oficio y ha aprendido los tics. Sin embargo, tal mimetización es parte de la emboscada que se devela sobre el final.

Los seguidores de Nolan se preguntarán si no tiene puntos de contacto con Memento y, en particular, con el juego del pasado, presente y futuro. Tal vez, pero Following, en ese aspecto, gana en perfección aunque pierda en grandilocuencia. La mecánica de este film no se sustenta sólo en el crimen y las líneas temporales sino que incuba la construcción psicológica que Nolan desarrollará en otras producciones de su carrera.

Como curiosidad, Nolan, además de dirigir y escribir esta película, se ocupó del montaje y la fotografía.

Por Laura Alejandra Bravo
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Nota de redacción: Christopher Nolan es un director inglés nacido el 30 de julio de 1970 en Londres. Su filmografía incluye: Following, Memento, Insomnia, Batman Begins, The Prestige, The Dark Knight e Inception. En la actualidad tiene otros proyectos en etapa de desarrollo.
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